En el lugar donde crece un pelo, la epidermis se invagina para formar una vaina radicular externa -un cordón de células- que se proyecta hacia abajo en la dermis. En su parte más profunda, se forma una expansión terminal -la papila- en la que migran el tejido conjuntivo dérmico y los vasos sanguíneos. La combinación de células epidérmicas y tejido conjuntivo se denomina folículo piloso. El folículo está rodeado por una capa de tejido conjuntivo que sirve para adherir el pelo a un músculo arrector pili asociado.
El pelo se forma hacia arriba desde la región papilar de la dermis. Aquí, en la zona queratógena, una capa circunferencial de células epidérmicas especializadas equivalente al estrato basal, la vaina radicular interna, se diferencia para producir queratina. En el interior de esta vaina, las células se llenan progresivamente de queratina condensada en su camino hacia la superficie. Las células nuevas, que se dividen en la papila, empujan hacia arriba a las células más viejas. Así se forma y crece el tallo de queratina del pelo.
Desde el punto de vista ultraestructural, el pelo consta de tres capas, de la más interna a la más externa: médula, córtex y cutícula.
A un tercio de la profundidad de la superficie cutánea, la vaina de la raíz externa crece tangencialmente para formar una glándula sebácea.
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