Los cánceres infantiles pueden ser difíciles de reconocer precozmente. A diferencia de los cánceres de adultos, en los que los factores de riesgo y el cribado desempeñan un papel más importante, en los niños los signos tienden a solaparse con las enfermedades cotidianas.
Hay ciertas pautas y señales de alerta a las que los médicos deben estar atentos, entre ellas
El punto clave es que los cánceres infantiles suelen parecerse al principio a enfermedades más comunes -fiebre, dolores, ganglios inflamados-, pero lo que los hace preocupantes es la persistencia, la progresión o las combinaciones inusuales de síntomas.
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